A todos nos ha pasado. En algún momento los astros se conjugan y uno de nuestros discos duros sufre una muerte deshonrosa, llevándose con él todos los datos que tenía dentro, que eran irreemplazables y de los que además no teníamos copia. Una opción, para nada desdeñable, es hacer lo que véis en la foto que ilustra esta entrada. Otra opción, tampoco desdeñable, es usarlo de pisapapeles.
Sin embargo, en Lifehacker podéis encontrar un porrón de sugerencias sobre otros usos que podéis darles a las tripas del difunto disco. Desde un soporte para los cuchillos hasta un elegante reloj steampunk o incluso un control para una mesa de mezclas. Cuando tienes imaginación y un trozo de hardware inservible, el cielo es el límite.
GD Star Rating
loading...